Tengo el alma hecha pedazos & apartir de acá,
no me hago cargo de nada.
No te acerques tanto que te puedo lasitmar
& no me hago cargo de nada.
Tengo las preguntas que siempre te quise hacer
pero no me animo.
Tantas veces yo no me pude mover
es que tu defecto es el mio.
Cuando ese silencio parece mortal
no tengo derecho a tratarte tan mal
& son esas cosas que no quiero ver
no quiero ver,no quiero ver.
Como pasa el tiempo y no puedo retroceder
Ya no se bien lo que siento
O es que no quiero volver.
No te va gustar
MEZCLEMOS NUESTROS COLORES
Somos exclavos de nuestras palabras y dueños de nuestro silencio
sábado, 4 de mayo de 2013
Arco iris, soles y colores
Marcos llego a su casa y arrojo su mochila contra el armario. Cansado del colegio y del trabajo se tiro en la cama para dejarse ir un rato. Miro el techo e imagino arco iris, soles y colores pero sus fantasía diarias no duraban mas de 10 segundos. Cuando su madre llegaba todos sus sueños se apagaban.
-Marcos, ¿podes reparar la cena? Estoy cansada, necesito dormir un rato- La voz de su madre retumbaba en la cabeza de Marcos
Sin rencores ni odios, Marcos, preparaba la cena, limpiaba su casa, trabajaba, estudiaba y cuidaba a sus hermanitos.
El aspiraba ser doctor, ayudar a la gente y tenes una casa grande llena de nenas y nenes corriendo por ahí.
Harto de que sus padres no lo escucharan, Marcos, amenazo con irse y jamas volver a traer el dinero que el recolectaba limpiando vidrios en la avenida Pero no funciono. Su padre, furioso le dijo que jamas iba a ser medico y que jamas iba a ser feliz.
Marcos entendió que tenia solo 13 años y que estaba bajo la tutoria de sus padres.
Triste y desilusionado volvió a su cama y una vez mas imagino arco iris, soles y colores.
-Marcos, ¿podes reparar la cena? Estoy cansada, necesito dormir un rato- La voz de su madre retumbaba en la cabeza de Marcos
Sin rencores ni odios, Marcos, preparaba la cena, limpiaba su casa, trabajaba, estudiaba y cuidaba a sus hermanitos.
El aspiraba ser doctor, ayudar a la gente y tenes una casa grande llena de nenas y nenes corriendo por ahí.
Harto de que sus padres no lo escucharan, Marcos, amenazo con irse y jamas volver a traer el dinero que el recolectaba limpiando vidrios en la avenida Pero no funciono. Su padre, furioso le dijo que jamas iba a ser medico y que jamas iba a ser feliz.
Marcos entendió que tenia solo 13 años y que estaba bajo la tutoria de sus padres.
Triste y desilusionado volvió a su cama y una vez mas imagino arco iris, soles y colores.
viernes, 3 de mayo de 2013
El ascensor de adentro
Mmm… ¿Por qué este chico tiene un paquete?
¿Sería un regalo? Qué lindo que es, aunque mejor no lo miro, o si, mejor lo
miro, sino va a quedar como que me desagrada. Quizás también piense que pienso
que es un ladrón.
¿Por qué me tiene que pasar esto un día como hoy? En este país nunca funciona nada.
Espero no permanecer acá adentro del ascensor con este pibe no más de media hora. No se para que me engaño, mejor ser realista, van a tardar 20 años en arreglar el ascensor.
Esos colores, esos colores…. Esa remera roja. Este chico me suena de algún lado. Mientras más piense menos me voy a acordar.
Espero que mi mama no me mate por llegar tarde, nunca puedo cumplir nada. Que tonta soy, que tonta, prometí estar a las 19:30hs. La culpa no la tengo yo. Yo no tengo la culpa de que todo funcione mal y quedarme encerrada con un pibe que ni habla ni mira.
La pizzería de Roqui… creo que debe ser de ahí. ¿Y si le pregunto? No se. Si no es, quedo como una tarada.
“¿Que mal no?”, seguramente lo dijo para romper el hielo. Que pregunta estúpida, es obvio que esta todo mal, más que mal. “Se me está enfriando la pizza” ¿Habrá agregado esa frase por mi incomodo silencio? Que tonta que soy, ni una palabra puedo decir, ni una!!
Ahora ya sé que es el repartidor de pizza. ¿Trato de romper el hielo o lo ignoro?.
“¿Qué llevas ahí?”. Ah bue, podría ganarme un premio a la mas idiota. Como le voy a preguntar eso si trabaja en una pizzería. “Supongo que una pizza, ¿Cómo te llamas?”, que linda voz, que rico olor a pizza. La verdad que podría abrirla y convidar un poquito, que gente egoísta.
“Victoria. ¿Y vos?” “Martin, ¿tenes hambre?” Me vio cara de muerta de hambre o me esta leyendo la mente. Ya fue, le digo que sí, tengo hambre.
¿Qué es ese ruido? Que se haya arreglado, que se haya arreglado, que se haya arreglado. Justo cuando Martin me está hablando y me convida pizza me tengo que ir.
“Parece que ya nos vamos, ¿abro igual la pizza?” “No, está bien.” Por fin el ascensor empieza a bajar. Estar entre el piso 7 y 8 me da un poco de miedo.
Le podría pedir el celular.
“Bueno, ya me voy, espero que la pizza no esté demasiado fría”
Sonrío como una tonta porque no se me ocurre nada para decir. Se me ocurre pedirle el celular pero no me da la cara. Así que mejor camino, mi mama debe estar enojada por la tardanza.
Además si estaría interesado me lo hubiera pedido el. Me hubiera pedido el celular, el facebook, el twitter, algo. O por ahí estaba como yo. No se. Menos mal que nadie escucha lo que pienso.
¿Por qué me tiene que pasar esto un día como hoy? En este país nunca funciona nada.
Espero no permanecer acá adentro del ascensor con este pibe no más de media hora. No se para que me engaño, mejor ser realista, van a tardar 20 años en arreglar el ascensor.
Esos colores, esos colores…. Esa remera roja. Este chico me suena de algún lado. Mientras más piense menos me voy a acordar.
Espero que mi mama no me mate por llegar tarde, nunca puedo cumplir nada. Que tonta soy, que tonta, prometí estar a las 19:30hs. La culpa no la tengo yo. Yo no tengo la culpa de que todo funcione mal y quedarme encerrada con un pibe que ni habla ni mira.
La pizzería de Roqui… creo que debe ser de ahí. ¿Y si le pregunto? No se. Si no es, quedo como una tarada.
“¿Que mal no?”, seguramente lo dijo para romper el hielo. Que pregunta estúpida, es obvio que esta todo mal, más que mal. “Se me está enfriando la pizza” ¿Habrá agregado esa frase por mi incomodo silencio? Que tonta que soy, ni una palabra puedo decir, ni una!!
Ahora ya sé que es el repartidor de pizza. ¿Trato de romper el hielo o lo ignoro?.
“¿Qué llevas ahí?”. Ah bue, podría ganarme un premio a la mas idiota. Como le voy a preguntar eso si trabaja en una pizzería. “Supongo que una pizza, ¿Cómo te llamas?”, que linda voz, que rico olor a pizza. La verdad que podría abrirla y convidar un poquito, que gente egoísta.
“Victoria. ¿Y vos?” “Martin, ¿tenes hambre?” Me vio cara de muerta de hambre o me esta leyendo la mente. Ya fue, le digo que sí, tengo hambre.
¿Qué es ese ruido? Que se haya arreglado, que se haya arreglado, que se haya arreglado. Justo cuando Martin me está hablando y me convida pizza me tengo que ir.
“Parece que ya nos vamos, ¿abro igual la pizza?” “No, está bien.” Por fin el ascensor empieza a bajar. Estar entre el piso 7 y 8 me da un poco de miedo.
Le podría pedir el celular.
“Bueno, ya me voy, espero que la pizza no esté demasiado fría”
Sonrío como una tonta porque no se me ocurre nada para decir. Se me ocurre pedirle el celular pero no me da la cara. Así que mejor camino, mi mama debe estar enojada por la tardanza.
Además si estaría interesado me lo hubiera pedido el. Me hubiera pedido el celular, el facebook, el twitter, algo. O por ahí estaba como yo. No se. Menos mal que nadie escucha lo que pienso.
domingo, 28 de abril de 2013
300
No pasaba un día sin contar hasta 300. 300 para matar el tiempo, 300 para salir, 300 para olvidar.
Esa sonrisa, única, inolvidable, borrada de la realidad de todos, destruida
Si bien estar algunos meses detrás de esas rejas, confundido, me había generado varios tipos de arrepentimiento. Ya no había vuelta atrás.
¡Que estúpido hombre!, débil,incapaz de escapar del vicio, del dolor, del alcohol.
Mi único objetivo era el castigo, prefería vivir con este dolor por siempre, que morir siendo un cobarde.
Incapaz de borrar esas imágenes me partía la cabeza cada noche contra la pared y cada 15 de Abril moría emborrachado acompañado de la noche.
Su cuerpo, su piel, su voz todo se había resumido a un recuerdo, a una tristeza.
Gritos desgarradores, buscando consuelo, jamas lo olvidaría. Quedaría marcado dentro de mi.
Mi único amor, mi única compañía, todo se había vuelto lejano.
Mire la hora, esperando que sea el comienzo del ritual. Como todo 15 de abril me tire contra las paredes grisaseas y moribundas y abri la petaca escondida debajo de la cama, para dejarme ir una vez mas.
Esa sonrisa, única, inolvidable, borrada de la realidad de todos, destruida
Si bien estar algunos meses detrás de esas rejas, confundido, me había generado varios tipos de arrepentimiento. Ya no había vuelta atrás.
¡Que estúpido hombre!, débil,incapaz de escapar del vicio, del dolor, del alcohol.
Mi único objetivo era el castigo, prefería vivir con este dolor por siempre, que morir siendo un cobarde.
Incapaz de borrar esas imágenes me partía la cabeza cada noche contra la pared y cada 15 de Abril moría emborrachado acompañado de la noche.
Su cuerpo, su piel, su voz todo se había resumido a un recuerdo, a una tristeza.
Gritos desgarradores, buscando consuelo, jamas lo olvidaría. Quedaría marcado dentro de mi.
Mi único amor, mi única compañía, todo se había vuelto lejano.
Mire la hora, esperando que sea el comienzo del ritual. Como todo 15 de abril me tire contra las paredes grisaseas y moribundas y abri la petaca escondida debajo de la cama, para dejarme ir una vez mas.
lunes, 22 de abril de 2013
Felipe
Levanto lentamente su cabecita, el olor dulce que provenía
de la cocina lo había despertado. Solía
pasar horas y horas en su cunita, o a veces también en distintas partes de la
casa, durmiendo.
Giro la cabeza de un lado a otro asegurándose de que nadie lo estuviera
mirando.
Se paro y comenzó a caminar indiferente, orgulloso, moviendo su cola de acá
para allá y apoyando sus patas en el suelo con ligereza.
En el camino ya se podía imaginar de que sabor seria, de qué forma, de que
tamaño.
“PUM”, sus orejas se pararon percibiendo de donde venia el sonido, pero no fue
de mucha importancia para Felipe ya que retomo su camino.
Cada paso que daba era acompañado del movimiento de su panza, la cual se movía
sin parar. La palabra holgazán era la que mejor lo describía.
Se paro junto al marco de la puerta que lo introducía a la cocina, miro y miro
hasta encontrar de done provenía ese dulce aroma que lo había despertado de su
interminable siesta.
Tomo envión y a pesar de su gordura salto atacando hacia la mesa. Ya, a punto
de sacar sus garras para clavarlas en el delicioso bizcochuelo escucha los
pasos de alguien que estaba viniendo.
Como un buen gato inteligente, Felipe dio un salto al piso y se sentó para simular
que no estaba haciendo nada. Se lamia las patitas con inocencia.
Aburrido de esperar que se fueran de la
cocina volvió caminando, con su forma delicada y altanera, a su cunita. Amaso
las frazaditas un rato, se acostó y acompañado de su ronroneo se volvió a
dormir.
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